sábado, 3 de diciembre de 2016

Trastornos de la alimentación

Trastornos de la alimentación 


Los trastornos alimenticios son enfermedades crónicas y progresivas que, a pesar de que se manifiestan a través de la conducta alimentaria, en realidad consisten en una gama muy compleja de síntomas entre los que prevalece una alteración o distorsión de la autoimagen corporal, un gran temor a subir de peso y la adquisición de una serie de valores a través de una imagen corporal.



¿Cuáles son los trastornos alimenticios?


Anorexia


Las personas con anorexia tienen un miedo real a subir de peso y una visión distorsionada de la forma y el tamaño de su cuerpo. Como resultado de esto, comen muy poco y llegan a tener un peso corporal peligrosamente bajo. Muchos adolescentes con anorexia restringen su ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Prácticamente no comen o comen la menor cantidad posible de alimentos y esa pequeña cantidad de alimentos que comen se transforma en una obsesión en términos de la cantidad de caloría.
Otras personas con anorexia tal vez comiencen a tener atracones y purgas: comen una gran cantidad de alimentos y después tratan de eliminar las calorías provocándose vómitos, utilizando algún tipo de medicamento o laxantes, o haciendo una cantidad excesiva de ejercicio físico. También pueden combinar algunas de estas prácticas.

Bulimia


La bulimia es similar a la anorexia. Cuando una persona tiene bulimia, come en exceso (atracón) y después trata de compensar este exceso con decisiones extremas, como provocarse vómitos o hacer ejercicio todo el tiempo, para evitar subir de peso. Con el paso del tiempo, estas medidas pueden resultar peligrosas, tanto física como emocionalmente. También pueden llevar a comportamientos compulsivos (que son difíciles de detener).
Las personas con bulimia comen una gran cantidad de alimentos (con frecuencia comida chatarra) todos juntos y, en general, lo hacen a escondidas. A veces, comen alimentos que no están cocidos o que aún están congelados, o toman alimentos de la basura. Suelen sentir que no pueden dejar de comer y solo logran detenerse cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo o si recurren a medidas extremas (como ponerle sal a un postre para que resulte imposible comerlo). La mayoría de las personas con bulimia después se purgan vomitando, pero también pueden usar laxantes o hacer ejercicio físico de manera excesiva.
Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas con anorexia suelen ser delgadas y tener bajo peso, pero quienes padecen bulimia pueden tener el peso promedio o sobrepeso.

Trastorno por atracones

Este trastorno de la alimentación es similar a la anorexia y la bulimia porque la persona que lo padece tiene atracones frecuentes (al menos una vez por semana, pero generalmente con más frecuencia). Pero, a diferencia de lo que ocurre con otros trastornos de la alimentación, las personas con trastorno por atracones no intentan "compensar" el exceso purgando los alimentos.

La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracones implican patrones no saludables de alimentación que comienzan gradualmente y crecen a tal punto que la persona se siente incapaz de controlarlos.

Trastorno de alimentación restrictivo o selectivo


El nombre de este trastorno es nuevo (en inglés se lo conoce por la sigla ARFID) y algunas personas creen que simplemente significa que la persona es "quisquillosa", pero también puede deberse a una cantidad de otros problemas alimenticios. 
Las personas con trastorno de alimentación restrictivo o selectivo no tienen ni bulimia ni anorexia, pero aún así la alimentación es un problema y, como resultado, no comen lo suficiente como para mantener un peso saludable.
Los tipos de problemas de alimentación que podrían ser considerados un trastorno de alimentación restrictivo o selectivo incluyen los siguientes:
  • dificultad para digerir determinados alimentos
  • evitar alimentos con ciertos colores o texturas
  • comer únicamente porciones muy pequeñas
  • no tener apetito
  • tener miedo a comer después de un episodio atemorizante de vómito o atragantamiento
Como los nutrientes de la dieta de estas personas no son suficientes, quienes padecen este trastorno bajan de peso o, si se trata de niños más pequeños, es probable que no suban de peso o no crezcan como se espera. Muchas personas con trastorno de alimentación restrictivo o selectivo necesitan tomar suplementos todos los días para obtener la cantidad adecuada de nutrientes y calorías.

Algunas personas con trastorno restrictivo o selectivo pueden llegar a desarrollar otro trastorno de la alimentación, como anorexia o bulimia.



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